Es un maestro, la figura contemporánea más innovadora y experimental en lo que respecta a la electrónica más influenciada por el jazz. Su música puede calificarse como jazz-house y house minimalista, pero en términos generales este artista forma parte de la amplia escena del jazz electrónic.
Herbert ha sido capaz de producir todo un álbum simplemente sampleando comida y sus envoltorios (sin utilizar ni un sólo instrumento), que jamás emplea cajas de ritmos (bases electrónicas ya programadas utilizadas frecuentemente por los productores) ni samples de otros artistas, que samplea cualquier sonido relacionado con su entorno (el ruido de un coche, alguien leyendo un periódico...) para utilizarlos en sus temas, que concibe sus actuaciones como espectáculos (alguna vez ha salido al escenario acompañado por un cocinero y, mientras este prepara algún plato, el inglés hace música sampleando los ingredientes) y que sabe entretener y cautivar con su música al tiempo que denuncia la situación del mundo (la política bélica e imperialista de los Estados Unidos es aquello contra lo que más insistentemente lucha).
Plat du jour (plato del día) a última obra maestra del inglés Mattew Herbert, un álbum que consigue informar y entretener a partes iguales, por lo que cumple el objetivo que su autor se había propuesto. En vez de dedicar la música al amor (a la falta de amor) o demás lugares comunes,Herbert centra sus esfuerzos en la problemática derivada de la mala alimentación, afirmando que, hoy en día, es tan preocupante la sobre-alimentación como la desnutrición.
Herbert sigue componiendo a partir de samplers de sonidos reales (en este caso, de granos de azúcar, de 30000 pollos, de una fábrica de salmón o de 65 personas comiendo una manzana al unísono, por ejemplo), sólo que, esta vez, buena parte de los sonidos son reconocibles (con lo que propone un interesante juego al oyente atento), siempre relacionados con el aspecto tratado en cada tema. De este modo, el inglés llega más lejos, acumulando méritos para ser recordado como el músico que convirtió el sampler en el instrumento con más posibilidades de la historia. Plat du jour sería el equivalente musical de la pintura figurativa: cercano a la abstracción, pero con elementos reconocibles.
Cada nueva escucha de Plat du jour es una experiencia sorprendente, con constantes descubrimientos.
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