jueves, 27 de noviembre de 2008

El Ajo... [ Allium sativum], Garlic, 阿霍, Alho, Knoblauch, Katien, Toi, Aglio, Hvitlok, Ail



Aun que el ajo estaba prohibido en el templo romano de Cibeles, formaba
parte de la ración diaria de los soldados que lo masticaban antes de la
batalla para que les infundiera valor. Plinio preconizaba que el ajo
evitaba la locura, repelía a las serpientes y neutralizaba la atracción
de la magnetita.

El pueblo batak de Indonesia atribuye el ajo la capacidad de recuperar las
almas perdidas. Al parecer, los pastores Cárpatos todavía protegen a
sus ovejas de las picaduras de serpientes untándose las manos con ajo
antes de ordeñarlas. Muchas culturas creen que los ajos ahuyentan a las
brujas y evitan el mal de ojo (en la India).

La Superstición occidental (bajo la fuerte influencia del Drácula de Bram Stroker, 1897) sostiene que el ajo ahuyenta a los vampiros. Al ajo le confieren muchas virtudes antisépticas y, en la Primera Guerra Mundial, los médicos los utilizaron con frecuencia. También se le atribuyen propiedades curativas de dolencias tan diversas como la tos ferina, la gripe, la tiña, la ictérica, la hidrofobia e incluso la infertilidad.

Las últimas investigaciones parecen indicar que el ajo puede contribuir a rebajar el nivel de colesterol.Hay quien atribuye el invento de la salsa aïoli al emperador Nerón. En
1300, los caballeros que hubieran comido ajo no podían entrar en la
corte ni hablar con ningún cortesano hasta pasado un mes, por orden del
rey Alfonso de Castilla. Los Viajeros supersticiosos dejaban ajos en las encrucijadas para alejar a
Hécate (diosa del averno). Los toreros indios aymara de Bolivia salen a
la arena con ajos para evitar que el toro los embista.

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